viernes, febrero 20, 2009

EL MUSEO DE TERUEL CELEBRA UN CURSO SOBRE LA CERÁMICA BAJO MEDIEVAL

 

 
SE TRATA DE UNA ACTIVIDAD QUE AÚNA CLASES TEÓRICAS Y PRÁCTICAS
 
Detalle de NoticiaEl Museo de Teruel desarrolla un curso sobre "Artesanos y tecnologías preindustriales en el Aragón Medieval: la cerámica bajo medieval, documento histórico. Teoría y práctica". Se trata de una actividad organizada en colaboración con el Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza y sus directores son los profesores Julián Ortega y Carlos Laliena. El programa del citado curso incluye tanto clases teóricas, abiertas al público en general, como de tipo práctico destinadas sólo a los inscritos en el mismo.

Esta nueva aproximación al estudio de la cerámica bajo medieval se plantea con el objetivo de abordar aquellos aspectos que inciden en su dimensión específicamente histórica. Desde dicha perspectiva, se incidirá tanto en analizar la propia cerámica como las técnicas y procesos de trabajo que están detrás de ella. No en vano, este curso aboga precisamente por un intento de homologar el acercamiento a la producción cerámica con el que, desde el estudio de la historia medieval, han venido recibiendo tradicionalmente otras actividades artesanales, los textiles por ejemplo. Lo hace además en el marco de una iniciativa formativa de especialización que, como no podía ser de otro modo, tiene una declarada voluntad de anudar conocimientos teóricos y prácticos como la única vía posible para lograr este objetivo.

La primera jornada del curso sobre cerámica bajo medieval estará dedicada a la tecnología. En ella se impartirán conferencias sobre los siguientes temas: "Pastas y pigmentos en los alfares medievales de la Corona de Aragón: una comparación", a cargo de Josefina Pérez-Arantegui; "Talleres y hornos cerámicos en Teruel durante la Edad Media: de la tipología a la tecnología", por Javier F. Ibáñez González y "Etnoarqueología de la cerámica aragonesa medieval: la perspectiva del ceramista", por Javier Fanlo. Posteriormente, se realizará una visita comentada a la exposición permanente de cerámica medieval del Museo de Teruel y tendrán lugar las actividades prácticas.

Durante la segunda jornada, los temas a tratar serán: "Urbanización, artesanado y mercado en la Edad Media: el caso de la cerámica", a cargo de Carlos Laliena; "La emulación como práctica de consumo: las cerámicas y vajillas de mesa del Aragón medieval en su contexto mediterráneo", por Julián Ortega y "Mercado y transferencias: la cerámica medieval de Teruel en Molina de Aragón". A continuación se celebrará un coloquio entre los participantes y, ya por la tarde, se desarrollarán las prácticas.

El Museo de Teruel posee una valiosa colección de cerámica medieval que es objeto de exposición permanente en sus salas. Dicha cerámica también protagonizó, en 2002, una de las muestras temporales más ambiciosas de la historia de este centro museístico: "Operis terre turolii. La cerámica bajo medieval en Teruel"

LA CERÁMICA DE TERUEL, ELEMENTO DE IDENTIDAD

La cerámica de Teruel ha venido siendo considerada como uno de los elementos identificadores más claros para definir la identidad cultural de nuestro territorio. Buena prueba de ello es la masiva presencia de elementos decorativos urbanos basados en su estética (carteles, rótulos, edificios, etc.), o en la comercialización de réplicas en las tiendas de recuerdos turísticos. Estos hechos justifican la necesidad de investigar y reflexionar, así como divulgar dichas interpretaciones, acerca de cuál fue la verdadera importancia en los usos y costumbres sociales de la cerámica en la baja Edad Media turolense.

LOS USOS DE LA CERÁMICA: DE LO DOMÉSTICO A LA DECORACIÓN

La tierra de Teruel fue utilizada, al menos desde mediados del siglo XIII, para dar forma a todo tipo de piezas cuyo destino era cubrir las necesidades domésticas y de construcción. Posteriormente, esta actividad se vio reforzada con la llegada de mudéjares, algunos de ellos antiguos esclavos redimidos mediante su trabajo, que dejaron su huella en las decoraciones de las torres de San Pedro y la Catedral y, más tarde, en las de El Salvador y San Martín.

Por otra parte, a principios del siglo XIV, artesanos de Teruel producían azulejos para el rey de Aragón. De las ollerías de la ciudad, enclavadas en torno al actual barrio del Carrel, salía una gran diversidad de productos, como tinajas para almacenar líquidos, orzas para guardar alimentos en conserva y cántaros para transportar vino. También se fabricaban olas, destinadas a la cocción de alimentos, y un amplio repertorio de formas dedicadas a servir la comida en la mesa. La más frecuente era la escudilla, una especie de cuenco empleado para tomar sopas, y los tajadores, fuentes de mediano y gran tamaño destinadas a servir y trocear carnes y pescados asados. Para servir la bebida, se producían picheres o jarros.

Estas formas, no obstante, variaron significativamente a lo largo de toda la Edad Media. Las producciones más antiguas que conocemos, de la segunda mitad del siglo XIII, presentan una marcada influencia musulmana no exenta, sin embargo, de novedades. Platos y fuentes de mediano tamaño, similares a los ataifores que por entonces se producían en al-Andalus, conviven con ollas de intenso color gris, parecidas a las que se fabricaban desde antiguo en los reinos cristianos durante los siglos XI y XII. A ellas se añaden formas nuevas, como las escudillas lobuladas, los platos planos y los picheres. Este repertorio fue evolucionando con el tiempo, especialmente a partir de mediados del siglo XIV. Aparecen entonces jarras de varias asas y picheres de base plana y un conjunto de formas cada vez más estandarizadas y sencillas de realizar.

Las decoraciones empleadas fueron sumamente variadas. Las más complejas pertenecían a la cerámica esmaltada de mesa, para la que se utilizaron varias soluciones cromáticas, destacando al principio la combinación de colores blanco, verde y morado. Los temas más habituales procedían de la estética andalusí, pero también de la heráldica señorial (escudos, leones rampantes, caballeros, etc.). A partir de finales del siglo XIV comenzó a producirse,
además, cerámica decorada en azul y blanco con un repertorio ornamental muy relacionado con el de los talleres valencianos.

La cerámica de Teruel, sobre todo la esmaltada, tuvo gran aceptación en toda la mitad sur de Aragón, exportándose en cantidades importantes a lugares alejados, ya desde principios del siglo XIV. Desde Zaragoza a Valencia, o desde las villas fronterizas de Castilla (Medinaceli o Molina de Aragón) al Maestrazgo, es posible encontrar cerámica bajo medieval elaborada en los obradores de Teruel.


PROGRAMA

Día 19 de febrero. Tecnología

10'30 h -11'15 h. Josefina Pérez-Arantegui: "Pastas y pigmentos en los alfares medievales de la Corona de Aragón: una comparación".
11'15 h – 12 h. Javier F. Ibáñez González: "Talleres y hornos cerámicos en Teruel durante la Edad Media: de la tipología a la tecnología".
12 h – 12'30 h. Descanso
12'30 h – 13'15 h. Javier Fanlo: "Etnoarqueología de la cerámica aragonesa medieval: la perspectiva del ceramista".
13'15 h – 14 h. Coloquio.
17 h – 18 h. Visita comentada a la exposición permanente de cerámica medieval del Museo de Teruel.
18 h – 20 h. Prácticas.

Día 20 de febrero. Historia

10 h – 10'45 h. Carlos Laliena Corbera: "Introducción: urbanización, artesanado y mercado en la Edad Media: el caso de la cerámica".
10'45 h – 11'30 h. Julián M. Ortega: "La emulación como práctica de consumo: las cerámicas y vajillas de mesa del Aragón medieval en su contexto mediterráneo".
11'30 h – 12'00 h. Descanso
12 h – 12'30 h. Jesús A. Arenas Esteban: "Mercado y transferencias: la cerámica medieval de Teruel en Molina de Aragón".
12'30 h – 13'30 h. Coloquio.
17 h – 20 h. Prácticas

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