martes, mayo 25, 2010

Gossamer Albatros, premios Kremer

Por Greciano
En este artículo, nos vemos obligados a hablar de tres cuestiones distintas, pero íntimamente relacionadas entre si:

El industrial ingles HENRY KREMER, con el asesoramiento de la Royal Auronátical Society,s & Human Powered Aircraft Group, instituyó en 1959 los Henry Kremer Awards, premios dotados con unas sustanciosas dotaciones económicas para aquellas personas o instituciones que llevaran a cabo logros de suficiente entidad para el mundo de la aviación.



Ahora hablaremos de PAUL MACCREADY, científico e inventor cuyas ideas revolucionaron y no poco el diseño y empleo de materiales de nueva generación para la construcción de aeronaves.

Su interés por la aviación se despertó en él desde muy niño, era un entusiasta del aeromodelismo con apenas 16 años ya tuvo su bautizo de vuelo y nada mas finalizar la II G.M. realizó el curso de piloto en la USAF, en 1947 se graduó como físico consiguiendo el doctorado en aeronáutica por el Instituto Tecnológico de California en 1952. Fundó una empresa especializada en el estudio de la meteorología siendo un pionero en la utilización de aviones ligeros que el mismo pilotaba para estos fines. Participó en multitud de de vuelos a vela poseyendo un amplio historial de records tanto en Estados Unidos como en Europa



Los pilotos de esta especialidad (vuelo a vela o vuelo sin motor) le recuerdan por la teoría de la velocidad de vuelo óptima para usar en los planeos entre corrientes térmicas que se traduce en la práctica en el “anillo MacCready”, un disco móvil que se coloca alrededor del variómetro indicando la velocidad a que se debe volar en función de la ascendencia media esperada.

En 1977 diseñó y construyó el modelo Gossamer Condor, se trataba de un ultraligero con una barquilla en la que se ubicaba una pseudobicicleta que transmitía sus desarrollos a una hélice, con este aparato efectuó el primer vuelo controlado y sostenido de una aeronave mas pesada que el aire y propulsada exclusivamente por las fuertes piernas de un ciclista amater, a partir de este evento es reconocido mundialmente y le otorgan el Henry Kremer Award de ese año.



Su participación en este concurso, fue de lo mas original, salió como fiador de un amigo suyo que montó una fábrica de catamaranes de fibra de vidrio, este quebró y tuvo que hacer frente a buena parte de las deudas de la empresa, así que ganó los 100.000 dólares del premio con los que pudo solventar los problemas financieros y además logró un reconocimiento mundial que no esperaba.

Sobre la base del Condor comenzó un nuevo diseño que fue denominado ALBATROS, duplicó la envergadura del aparato que llegó a medir casi 30 metros, pesaba en torno a los 32 kgs., redujo su peso todo lo posible al construirlo con fibras de carbono y poliestireno, todo ello entelado con mylar de Dupont que era uno de los patrocinadores y por supuesto con su correspondiente barquilla donde se ubicaba ese artilugio que no sé si lo haría bien denominándolo bicicleta. Y claro está, nuevamente se presenta al premio Kremer de 1979 que en esta ocasión estaba aún mejor dotado, 200.000 dólares obtendría su vencedor.

De nuevo su amigo Brian Allen, el ciclista amater, se presta a volar a pesar de lo complicado que podría resultar, ya que tendría que hacerlo desde Francia a Inglaterra, es decir atravesar el Canal de la Mancha. Un trayecto de 35,8 kilómetros en los que no podría dejar de paladear un solo instante, además de luchar contra los elementos climatológicos adversos que se les pudieran presentar, se tenían que conjurar y exponer al límite ingenio, esfuerzo, tecnología y suerte.

Eligieron el día 12 de Junio de 1979, fecha en que ese motovelero ultrarradical a propulsión humana realizaría la hazaña, el vuelo se convirtió en una prueba de tenacidad, el ciclista/piloto recibía por radio constantes muestras de apoyo y ánimo para que no decayera su cadencia de pedaleo, llegó agotado al destino en Inglaterra pero lo lograron, nuevamente el equipo de nuestro amigo Paul MacCready venció y se adjudicó otro premio Kremer.

Al finalizar la prueba dijo Paul “ si alguna cuestión os parece difícil, pensar en el que iba pedalenado”. Había empleado en ello 2 horas y 49 minutos a todo pulmón.

Estos dos aparatos fueron los primeros de una serie de aviones de investigación creados por MacCready que incluyen diminutos aparatos robotizados utilizados para reconocimientos militares, otros para vigilancia atmosférica con capacidad para mantenerse elevados durante largos tiempos y otros inventos, como fue un dinosaurio volador de 18 pies de envergadura construido especialmente para una película de cine.

La Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos le nombró “Ingeniero del Siglo” por sus logros.

Buena parte de sus inventos se conservan en el Museo del Aire y del Espacio de los Estados Unidos.

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