domingo, marzo 25, 2007

Cumpleaños del Párroco Saura, acontecimiento aragonés de primera magnitud.


Fiesta en Monterde, ochenta años nos contemplan. Los mismos ojos que tantas cosas divisaron, hoy son una atalaya de experiencia donde, pausadamente y con paciencia, nos anima a caminar por la misma senda.

Ochenta años, ochenta. Un número bien redondo miremos donde miremos.

Los ojos, también redondos, combinan la cifra aunque el cero tuerto nos hiciera.

Un ojo es un cero, un cero ya es trasgresor porque está prohibido ponerlo.

Pero el diez también tiene su cero. Sin el cero no hay excelencia.

Y el ochenta es una construcción de ceros de mucha historia condensada.

Porque es más bien su figura alta y recta el uno que completa la nota:

Un diez por Vallecas, un diez por Torreciudad, un diez por ¡tantas cosas!...

Y no se me ponga colorado que hoy, por excepción, cantamos alabanzas.

Se puede jugar una partida al mus teniendo un cero de pareja.

Gana el diez que se combina por la dignidad de la empresa.



Se puede empezar de cero, en una vaquería vieja.

Y se alzan altos y esbeltos los edificios que mejoran la faz de Vallecas.



Se inicia de cero un Santuario. Eso no, que ahí se cuenta con un arma secreta:

La Virgen de Torreciudad es un mil a sumar a su cuenta.

Y, en esta casa, con una sala redonda, hoy celebramos la fiesta

del caballero Saura, que ochenta historias nos cuenta.

frid

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