Monday, October 18, 2010

Erosión a la dignidad y soberanía de España

Cuando muere un alto dignatario o cuando desparece de sus funciones, se puede decir que se produce un fenómeno llamado: “sede vacante”. Pues bien, aquí nos encontramos con el extraño fenómeno de simultanear las dos causas en el primer mandatario. Esto se debe a su muerte política y a la gran dejación de sus responsabilidades, hasta traicionar al cargo.


Situación extrema que podría verse con sal y pimienta. Anécdota chispeante de un amigo que es ducho en temas internacionales. Sucedió en Argentina, país querido y cercano en muchas cosas. Fue algo así: . Bueno pues, allí se pensó y aquí se realizó. Aquí se han colado 30 de las 32 peticiones vascas, pendientes desde hace 30 años, por el postigo de los presupuestos. Una por cada año y de sopetón; ¿hay quién dé más? ¿Y, a costa de quién?


Las transferencias de competencias, a las llamadas comunidades autónomas, son discutidas y discutibles, máxime cuando han sido origen de un despilfarro en el dinero público y motor de la crisis actual. Lo que no es discutible es la soberanía nacional. España no es un capricho, sino la resultante de un proceso histórico que culmina con los estados modernos. Algo que protegen: la Constitución, los Tribunales y las Cámaras. Algo que no se puede dar ni vender por una supervivencia política. ¿Acaso no es esto punible? ¿Dónde se marchó la judicatura…?


Ningún gobierno puede debilitar y poner en peligro al Estado, jugando con nacionalismos de… “bocado que te doy y tente tieso”. Nacionalismos que miran a su propia afirmación, sobre el bien común, la justicia distributiva y la equidad. Comprometiendo la unidad y entendimiento de todo un pueblo. Pueblo que sabe integrar su diversidad en la cultura común hispana.

Sede española vacante


Hoy REDES nos invitaba a conocer las necesidades africanas y la falta de responsabilidad con el bien común que las han originado. Algo que debería clamar en nuestra conciencia porque, si seguimos deteriorando nuestras raíces y perdiendo los valores de cooperación y solidaridad interna, no sólo impediremos que África recupere su dignidad, la autoestima y la fortaleza necesaria para esperar un futuro adecuado, sino que perderemos toda autoridad moral para hacer cualquier propuesta. Pues, nosotros mismos, habremos caído.

Un punto crítico para subir o caer más, de nosotros depende.

Javier Peña Vázquez
Málaga






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